La capacidad comunicativa de un instructor de Pilates me parece un factor fundamental, ya que durante las sesiones es constante la transmisión de instrucciones que permiten a la persona realizar los ejercicios. Aunque la comunicación sea unidireccional es indispensable tener un verdadero interés en las personas para poder leer sus necesidades y corregir aquellos aspectos que puedan ser dañinos o que puedan ser molestos en un futuro. Por ello, es importante establecer una relación afectiva dentro del plano profesional.
Así mismo, es necesario conocer la dinámica de cada grupo, que como sabemos puede variar. Dinamizar un grupo puede facilitarnos el desarrollo de la motivación para la consecución de los logros propuestos.
Apoyando estas habilidades de comunicación y de una adecuada relación afectiva, voy desarrollando mi trabajo del día a día con mis alumnos en las distintas sesiones.
Creo absolutamente en el MÉTODO PILATES, por los beneficios que aporta a todo tipo de población.
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